Mal Trago
Reseña del party de pócimas y goblins

Imagen de portada — Fuente: material promocional de la edición española de Mal Trago.
Mal Trago convierte a cada participante en un goblin obligado a probar pociones: algunas son inocuas, otra puede ser mortal y los conjuros alteran quién debe beber. El juego de José Manuel Fernández Aguilera admite de cuatro a diez personas, dura unos veinte minutos y mezcla eliminación, memoria, engaño y pequeñas pruebas verbales.
Qué propone Mal Trago
Cada goblin mezcla delante varias cartas de poción boca abajo: casi todas son seguras, pero una puede resultar mortal. Las cartas centrales indican quién bebe y bajo qué condición.
Los conjuros obligan a hablar o actuar de determinada manera, los antídotos pueden salvar una vida y los goblins eliminados se convierten en fantasmas con opciones de regresar.
Ficha rápida
Jugadores: 4–10
Mejor con: 6–10
Duración: 15–20 minutos
Edad: desde 8 años
Dificultad: muy baja
Influencia del azar: alta
Autor: José Manuel Fernández Aguilera
Tipo: party, eliminación y memoria
Idioma: dependiente del texto
Familias con niños mayores y grupos de amigos dispuestos a interpretar goblins, lanzar conjuros y aceptar una experiencia caótica.
Cómo se juega a Mal Trago
Preparar las pociones
Cada persona recibe su goblin, cartas de bebida ocultas y un antídoto.
Resolver una orden
La carta central determina quién debe beber o qué conjuro cambia las reglas momentáneamente.
Sobrevivir al mal trago
Usa memoria, engaño y antídotos para evitar la poción mortal y ser el último goblin vivo.

Qué sensaciones produce
La tensión es deliberadamente absurda: una persona sabe que entre sus pociones hay peligro, pero el grupo y los conjuros deciden cuándo tendrá que beber.
Recordar qué cartas se han revelado ayuda, aunque una orden inesperada puede romper cualquier cálculo. Los mejores momentos llegan cuando alguien interpreta demasiado bien su papel de goblin.
Lo mejor y sus posibles límites
Lo mejor
Caja pequeña, hasta diez participantes, humor físico y verbal, partidas breves y una eliminación que no siempre deja a la persona fuera del todo.
Sus límites
Mucho azar, dependencia de leer cartas, pruebas que pueden incomodar a grupos tímidos y un tono que pierde fuerza si nadie interpreta.
¿Para quién encaja Mal Trago?
Ideal para grupos expresivos
Las voces, gestos y conjuros alimentan la diversión.
Ideal para mesas numerosas
Admite hasta diez sin complicar la estructura.
Menos indicado para controlar
No puedes garantizar que una buena lectura evite la poción mortal.
¿Merece la pena Mal Trago?
Merece la pena si se busca un party español distinto, portátil y capaz de provocar escenas memorables.
No sustituye a un juego de deducción serio: utiliza la memoria y el engaño como combustible para el caos.
Veredicto final
Mal Trago funciona menos como un duelo de cálculo que como una máquina de fabricar historias breves sobre goblins con muy mala suerte. Cuando el grupo entra en el tono, sus veinte minutos dejan más anécdotas que muchos party games de caja grande.
Preguntas frecuentes sobre Mal Trago
¿Hay eliminación de jugadores?
Sí, una poción mortal puede convertirte en fantasma, aunque todavía puedes intervenir y regresar.
¿Cuántas personas admite?
De cuatro a diez.
¿Es un juego para beber alcohol?
No. Las pociones son cartas y el juego no exige consumir bebidas reales.


