Azul
Reseña y guía del clásico de colocación de azulejos

Imagen de portada — Fuente: material promocional oficial de Asmodee España.
Jugadores: 2–4
Mejor con: 2–3
Duración: 30–45 minutos
Edad: 8+
Dificultad: baja-media
Tipo: draft abierto
Parejas y familias jugonas que disfrutan de puzles abstractos, cálculo y bloqueo indirecto.
Azul en 30 segundos
Azul llama la atención por sus losetas, pero la partida se decide en el centro de la mesa. En cada turno coges todas las losetas de un color de un expositor o del centro y colocas el lote completo en una única línea de patrón. Lo que no eliges de un expositor pasa al centro, donde puede crecer hasta convertirse en una oportunidad o en una penalización imposible de evitar.
Al final de la ronda, una loseta de cada línea completada pasa al muro y puntúa por las conexiones que forme. El resto se descarta y cualquier exceso cae al suelo y resta puntos. No basta con completar tu mosaico: debes calcular qué colores dejas disponibles, quién tiene sitio para recibirlos y cuándo te conviene provocar el final.

Cómo se juega a Azul
- Elige un color. Coge todas las losetas de ese color de un expositor; el resto pasa al centro. También puedes tomar del centro todas las losetas de un color. La primera persona que lo haga se lleva el marcador inicial: jugará primero la próxima ronda, pero el marcador ocupará un espacio de su suelo.
- Completa una línea de patrón. El lote elegido debe ir entero a una sola línea, con capacidad de una a cinco losetas. Cada línea admite un único color y no puede preparar un color que ya esté colocado en esa misma fila del muro. Si no cabe todo el lote, el exceso cae al suelo y resta puntos.
- Traslada una loseta al muro. Cuando se vacían los expositores y el centro, cada línea completa envía una sola loseta al muro; las demás vuelven a la caja. Las líneas incompletas se conservan para la siguiente ronda. El alicatado se resuelve de arriba abajo, y ese orden puede crear conexiones nuevas antes de puntuar las filas inferiores.
Cómo se puntúa y quién gana
Cada nueva loseta se puntúa justo al trasladarla al muro. Las conexiones ya existentes importan, y el orden de alicatado —de la fila superior a la inferior— puede hacer que una colocación anterior aumente el valor de la siguiente.
Una loseta aislada vale 1 punto. Si toca otras losetas en horizontal, puntúa toda esa línea; si conecta en vertical, puntúa toda la columna. Cuando conecta en las dos direcciones, ambas se cuentan por separado y la loseta recién colocada aparece en las dos cuentas.
Después se descuentan los espacios ocupados en la línea del suelo. Los primeros restan poco; los últimos llegan a quitar tres puntos cada uno, aunque la puntuación nunca baja de cero. La partida termina tras una ronda en la que alguien completa una fila horizontal de cinco losetas. Entonces se añaden las bonificaciones y gana quien tenga más puntos; en empate vence quien haya completado más filas horizontales.
Las decisiones que más importan
Elegir la línea antes que el color
Un lote de cuatro azules solo es bueno si tienes una línea compatible con cuatro huecos. Si lo coges por cantidad y solo caben dos, las otras dos losetas van al suelo.
Preparar conexiones, no casillas sueltas
Al completar una línea, mira dónde aterrizará su loseta. Colocarla junto a dos losetas horizontales y una vertical suma 5 puntos; aislada, esa misma pieza solo vale 1.
Contar las copias visibles
Hay veinte losetas de cada color. Antes de abrir una línea de cuatro o cinco espacios, cuenta las que ya están en muros, líneas de patrón, suelo y centro para no perseguir un color agotado esa ronda.
Decidir cuándo cerrar la partida
Completar la primera fila horizontal activa el final al terminar la ronda. A veces compensa cerrarla para impedir una columna rival de 7 puntos; otras, conviene esperar para rematar un conjunto de color de 10.
La decisión central de Azul: qué coges y qué dejas
En cada turno coges todas las losetas de un color de un expositor o del centro. Si tomas tres losetas azules de un expositor, las restantes pasan al centro y cambian las opciones de todos. Por eso no solo importa completar tus líneas: también debes vigilar qué colores dejas disponibles.
El azar decide qué losetas salen de la bolsa, pero durante la ronda todo está a la vista. Compites retirando el color que otra persona necesita, haciendo crecer los lotes del centro y evitando que una acumulación incómoda termine en tu suelo.
Cómo cambia Azul a 2, 3 y 4 jugadores
A dos · 5 expositores
Solo vigilas un tablero rival. Puedes anticipar qué volverá a tu turno, preparar bloqueos y decidir con bastante precisión qué color recibirá la otra persona.
A tres · 7 expositores
Las intenciones siguen siendo legibles, pero una tercera elección puede desmontar el intercambio previsto. Mantiene control sin convertir cada turno en un duelo directo.
A cuatro · 9 expositores
La oferta cambia tres veces antes de que vuelvas a jugar. Conviene mantener varias líneas viables y reaccionar: el centro acumula lotes mayores y las penalizaciones son más difíciles de esquivar.
Errores que más se pagan
Abrir una línea demasiado larga
Reservar cinco espacios para un color con pocas copias visibles inmoviliza esa fila entre rondas y reduce dónde puedes colocar los lotes siguientes.
Ignorar el tamaño del lote
El color escogido no se puede repartir. Si tomas seis negras para una línea con tres huecos, las otras tres van al suelo aunque tengas otra línea vacía.
Puntuar una sola dirección
Cuando la nueva loseta conecta en horizontal y vertical, se cuentan ambas líneas por separado. Olvidar una dirección cambia decisiones de colocación y el resultado de la ronda.
Mirar solo tu tablero
Una elección eficiente para tu mosaico puede regalar al siguiente jugador el color exacto que completa su fila o dejarle cerrar la partida antes de que cobres tus bonificaciones.
¿Para quién es Azul?
Azul te gustará si disfrutas contando losetas visibles, preparando una casilla concreta del muro y vigilando qué colores necesitan los demás. La tensión está en coger el lote que te conviene sin dejar en el centro una combinación perfecta para otra persona.
No busca contar una historia: propone cálculo, oportunidad y bloqueo indirecto. A dos puedes anticipar las jugadas con precisión; con tres o cuatro, la oferta cambia más y obliga a adaptar tus líneas antes de que el exceso termine en el suelo.
Preguntas frecuentes sobre Azul
¿Azul depende del idioma?
No durante la partida: las losetas y los tableros no contienen texto. Solo necesitas el reglamento para aprender la preparación, el alicatado y la puntuación.
¿Tiene un modo solitario oficial?
No. La caja básica está diseñada para dos, tres o cuatro jugadores y no incluye un modo solitario oficial.
¿Qué diferencia hay entre las dos caras del tablero?
La cara coloreada fija la posición de cada color y es la indicada para aprender. En la cara gris eliges dónde colocar cada color, pero no puedes repetirlo en una misma fila ni en una misma columna.
¿Mosaico de Cristal es necesario para jugar?
No. Requiere la caja básica y añade cubiertas transparentes para sujetar las losetas, además de cuatro tableros de doble cara con configuraciones distintas.
¿Vitrales de Sintra y Pabellón de Verano son expansiones?
No. Son juegos independientes de la familia Azul: comparten la selección de losetas, pero tienen tableros, puntuación y decisiones propias.


