Regicide
Reseña y guía del cooperativo de cartas

Imagen de portada — Fuente: material promocional oficial de la edición española de Devir.
Regicide transforma una baraja francesa en un combate cooperativo contra doce enemigos sin necesitar tablero, campaña ni una preparación larga. Cada palo aporta una capacidad distinta y cada carta utilizada para atacar deja de estar disponible para resistir el siguiente golpe. En veinte minutos consigue que una mano aparentemente modesta se sienta como un grupo de aventureros acorralado ante la corte.
Qué propone Regicide
El mazo de castillo reúne jotas, reinas y reyes: doce enemigos que aparecen en orden creciente de fuerza. El resto de la baraja forma la taberna, de la que cada participante recibe su mano. Para vencer hay que derrotar a toda la corte antes de que alguien no pueda defenderse.
En su turno, la persona activa juega una carta para causar daño y aplicar el poder de su palo. Los corazones recuperan cartas del descarte, los diamantes permiten robar, los tréboles duplican el ataque y las picas reducen la fuerza enemiga. Después, si el adversario sigue en pie, el equipo debe descartar valor suficiente para absorber su golpe.
Ficha rápida
Jugadores: 1–4
Mejor con: 1–2
Duración: unos 20 minutos
Edad: desde 10 años
Dificultad: media
Influencia del azar: media-alta
Autor: Paul Abrahams, Luke Badger y Andy Richdale
Tipo: cartas, cooperación y gestión de mano
Idioma: independiente del idioma tras aprender los palos
Jugadores en solitario o parejas que disfrutan de retos cooperativos exigentes, compactos y portátiles.
Cómo se juega a Regicide
Atacar y aplicar un poder
La carta jugada inflige tantos puntos como indica su número. Su palo activa además una capacidad, salvo cuando coincide con el del enemigo actual: cada figura es inmune a su propio palo y obliga a buscar otra combinación.
Combinar cartas y animales
Varias cartas del mismo valor pueden formar un combo si su suma no supera diez. Los ases actúan como animales y añaden un segundo palo a otra carta, una herramienta decisiva para producir el efecto que falta sin desperdiciar una mano completa.
Defenderse y recuperar fuerzas
Si el enemigo sobrevive, el grupo descarta cartas cuyo valor cubra su ataque, reducido por las picas acumuladas. Una figura derrotada con el daño exacto vuelve a la parte superior de la taberna como aliada; si recibe daño de más, se descarta y deja de ayudar.

Qué sensaciones produce
Regicide produce una tensión parecida a un jefe final que empieza de nuevo doce veces. Al principio sobran cartas y parece posible improvisar; cuando llegan las reinas y los reyes, cada descarte revela el coste real de las decisiones anteriores. El formato solitario mantiene toda esa presión sin reglas artificiales.
En pareja aparece una coordinación interesante porque la comunicación sobre las cartas está limitada. Hay que interpretar qué necesita el otro por sus jugadas, conservar los palos útiles y aceptar que un ataque espectacular puede ser peor que una defensa modesta. La derrota suele señalar una decisión concreta y anima a repetir enseguida.
Lo mejor y sus posibles límites
Lo mejor
Cabe en un bolsillo, se prepara en segundos y extrae cuatro poderes claros de una baraja conocida. El modo solitario no parece añadido y la dificultad genera una progresión real entre partidas sin necesitar contenido desbloqueable.
Sus límites
Es difícil y una mala distribución de palos puede cerrar opciones. La historia es evocada, no narrada; los componentes son solo cartas y el grupo debe aceptar restricciones de comunicación. A tres o cuatro aumenta la coordinación, pero cada mano individual ofrece menos margen.
¿Para quién encaja Regicide?
Ideal para jugar en solitario
Quien quiere decisiones tácticas, una partida de veinte minutos y un reto que no se resuelve a la primera.
Ideal para parejas cooperativas
Dos personas dispuestas a coordinarse con información limitada y celebrar una victoria compartida.
Menos indicado si buscáis campaña
Jugadores que necesitan progreso narrativo, miniaturas o una dificultad regulable desde la primera sesión.
¿Merece la pena Regicide?
Regicide merece la pena si el objetivo es disponer de un solitario pequeño que conserve decisiones relevantes después de muchas partidas. La corte siempre está formada por las mismas doce figuras, pero el orden de los palos, las manos y la forma de gestionar el descarte cambian cada combate.
La edición ilustrada de Devir facilita recordar los poderes y presenta el sistema como un juego completo. También existe la posibilidad de aprender las reglas y utilizar una baraja francesa estándar, pero la caja dedicada resulta más legible y coherente como regalo.
Veredicto final
Regicide demuestra que una baraja puede ofrecer un combate cooperativo completo sin añadir reglas innecesarias. Es compacto, exigente y especialmente sólido en solitario. Quien acepte perder mientras aprende encontrará una de las mejores relaciones entre profundidad, duración y tamaño de caja.
Preguntas frecuentes sobre Regicide
¿Se puede jugar Regicide en solitario?
Sí. El juego incluye un modo para una persona y conserva el mismo objetivo de derrotar a las doce figuras del castillo. Los comodines proporcionan ayudas limitadas que deben administrarse durante la partida.
¿Cuánto dura una partida de Regicide?
La referencia oficial indica alrededor de veinte minutos. Las primeras sesiones pueden alargarse un poco mientras se interiorizan los poderes de los cuatro palos.
¿Se puede jugar Regicide con una baraja normal?
El sistema nació para una baraja francesa estándar y puede jugarse con ella siguiendo el reglamento. La edición dedicada añade ilustraciones, recordatorios y una presentación más clara.

